ORÍGENES
Desde sus orígenes, el Instituto de Astronomía y Meteorología ha sido un espacio dedicado a la observación, la investigación y la generación de conocimiento. A lo largo de un siglo, su historia ha acompañado el desarrollo científico de la Universidad de Guadalajara y de nuestro país.
CRONOLOGÍA
INSTITUTO DE ASTRONOMÍA Y METEOROLOGÍA
Una historia de ciencia, observación y conocimiento en Jalisco
1889 — EL ORIGEN
El 2 de abril de 1889 se estableció el Observatorio Astronómico y Meteorológico del Estado de Jalisco, antecedente directo del actual Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara.
Su creación formó parte del proceso de modernización científica que vivía México a finales del siglo XIX. Desde sus primeros años, el observatorio reunió dos campos estrechamente relacionados: la observación del cielo y el estudio de la atmósfera.
Entre sus tareas estuvieron el registro de temperatura, presión atmosférica y precipitación, las observaciones astronómicas y el seguimiento de fenómenos naturales.
Su primer director fue el ingeniero Agustín V. Pascal. El observatorio estuvo inicialmente relacionado con la Escuela de Ingenieros y con el desarrollo de las primeras redes de observación científica de Jalisco.
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1876 — NACE SEVERO DÍAZ GALINDO
El 8 de noviembre de 1876 nació en Sayula, Jalisco, Severo Díaz Galindo, quien se convertiría en una de las figuras fundamentales de la ciencia jalisciense.
Desde muy joven mostró una extraordinaria capacidad para las matemáticas, la física y la observación de los fenómenos naturales.
Su formación en el Seminario de Zapotlán el Grande lo puso en contacto con una tradición científica poco común para su tiempo: el estudio de la física, la astronomía, la meteorología y las ciencias naturales.
Fue allí donde comenzó una relación decisiva con otro científico y sacerdote jalisciense: José María Arreola Mendoza.
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1895–1903 — LA CIENCIA DEL SEMINARIO
Entre 1895 y 1903, Severo Díaz estuvo relacionado con el Observatorio Vulcanológico y Astronómico del Seminario Auxiliar de Zapotlán el Grande.
En este entorno realizó observaciones astronómicas y atmosféricas y participó en estudios relacionados con la actividad del Volcán de Colima.
La experiencia adquirida durante estos años sería fundamental para su posterior trabajo en Guadalajara.
La historia del futuro IAM no nació únicamente de una institución estatal: también surgió de una extraordinaria tradición de observación científica desarrollada desde los seminarios de Jalisco.
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1900 — SEVERO DÍAZ, SACERDOTE Y CIENTÍFICO
El 9 de septiembre de 1900, Severo Díaz fue ordenado sacerdote.
Su vocación religiosa convivió durante toda su vida con una intensa actividad científica. Fue profesor de física, matemáticas, cosmografía, química, astronomía y otras disciplinas, además de investigador y divulgador.
Su figura representa uno de los capítulos más singulares de la historia científica de Jalisco: un sacerdote que convirtió la observación rigurosa de la naturaleza en una de las grandes tareas de su vida.
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1903–1904 — LOS OBSERVATORIOS DEL SEMINARIO DE GUADALAJARA
En Guadalajara, la tradición científica continuó con la creación de los observatorios del Seminario Conciliar de Guadalajara.
El 30 de noviembre de 1903 fue bendecido el Observatorio Meteorológico del Seminario. Al año siguiente, en 1904, se estableció el Observatorio Astronómico.
José María Arreola y Severo Díaz participaron en este importante proceso. Desde estos observatorios se realizaron observaciones meteorológicas, astronómicas y vulcanológicas que alcanzaron difusión más allá de Jalisco.
Esta etapa fue fundamental para consolidar una comunidad científica dedicada a estudiar de manera sistemática el cielo, la atmósfera y los fenómenos naturales.
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1906 — EL VOLCÁN DE COLIMA Y EL RECONOCIMIENTO CIENTÍFICO
En 1906, Severo Díaz presentó en el Congreso Internacional de Geología sus Efemérides del Volcán de Colima, trabajo que recibió reconocimiento internacional.
Su producción científica no se limitó a la meteorología. También estudió astronomía, actividad solar, vulcanología, sismos, geografía y fenómenos atmosféricos.
Desde entonces comenzó a consolidarse como uno de los científicos más reconocidos de Jalisco.
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1913–1921 — LA METEOROLOGÍA COMO CIENCIA APLICADA
Durante estos años Severo Díaz desarrolló una intensa actividad docente y científica.
Realizó observaciones sistemáticas de las manchas solares, estudios meteorológicos y análisis de las relaciones entre las temperaturas registradas en distintas regiones y las lluvias de Guadalajara.
Su interés no era solamente describir el clima: buscaba comprenderlo y anticiparlo.
Sus investigaciones desembocaron en un sistema propio de previsión meteorológica que llegó a formular pronósticos con varios días de anticipación, algo extraordinariamente avanzado para la época.
En 1921, su prestigio lo llevó a dirigir el Observatorio Meteorológico del Gobierno del Estado.
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1924 — UN OBSERVATORIO PROPIO
En 1924 Severo Díaz estableció un observatorio particular al que llamó D.C.B., nombre formado con las iniciales de tres meteorólogos que habían influido en su pensamiento científico.
Este espacio refleja una característica esencial de su trayectoria: la búsqueda permanente de métodos propios para comprender y predecir los fenómenos atmosféricos.
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1925 — EL OBSERVATORIO ENTRA A LA UNIVERSIDAD
El 12 de octubre de 1925 comenzó la nueva etapa de la Universidad de Guadalajara.
El Observatorio Astronómico y Meteorológico del Estado pasó a formar parte de la naciente Universidad y se convirtió en su primera dependencia dedicada esencialmente a la investigación científica.
El 10 de octubre de 1925, un oficio universitario formalizó el nombramiento de Severo Díaz Galindo como director del Observatorio Astronómico de Jalisco.
Así comenzó una nueva etapa: la observación científica dejaba de ser solamente una actividad estatal o particular y se incorporaba plenamente a la estructura universitaria.
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1926 — EL OBSERVATORIO EN SU NUEVA CASA
Bajo la dirección de Severo Díaz se construyó el observatorio en el poniente de Guadalajara, en la zona que actualmente corresponde a Avenida Vallarta 2602.
El edificio fue construido en 1926 y se convirtió en la sede histórica que el Instituto conserva hasta nuestros días.
La ubicación fue elegida buscando mejores condiciones para las observaciones, alejadas de algunos de los obstáculos que imponía el crecimiento de la ciudad.
La torre, la cúpula y el telescopio se convertirían con el tiempo en algunos de los elementos más emblemáticos del patrimonio científico de Guadalajara.
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1925–1947 — LA ERA DE SEVERO DÍAZ
Durante más de dos décadas, Severo Díaz convirtió al Observatorio en un importante centro de investigación y divulgación científica.
Estudió:
meteorología y climatología;
astronomía;
actividad solar;
sismos;
vulcanología;
geografía;
hidrología;
el lago de Chapala;
el clima de Guadalajara;
las relaciones entre temperatura y precipitación.
También produjo numerosas publicaciones científicas y participó activamente en instituciones y sociedades dedicadas a la ciencia.
Su trabajo tuvo una característica particular: la ciencia debía servir a la sociedad.
Sus estudios meteorológicos tenían aplicaciones directas para agricultores y ganaderos, mientras que sus observaciones astronómicas y sus conferencias acercaban la ciencia a la población.
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1930–1940 — CIENCIA Y DIVULGACIÓN
El Observatorio se convirtió en un espacio de investigación, enseñanza y divulgación.
Severo Díaz entendía que la ciencia debía formar nuevas generaciones de especialistas. Por ello combinó la investigación con la enseñanza en diferentes instituciones educativas de Guadalajara.
Sus publicaciones abordaron desde la previsión del tiempo hasta la geografía de Jalisco y la naturaleza de los astros.
El Observatorio comenzó así a construir algo que permanece hasta nuestros días: una relación entre investigación científica, educación y sociedad.
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1947 — NACE EL INSTITUTO DE ASTRONOMÍA Y METEOROLOGÍA
En 1947, el Observatorio cambió oficialmente su nombre por el de:
Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara.
Nació así, formalmente, el IAM.
Severo Díaz Galindo fue designado su primer director y permaneció al frente de la institución hasta su muerte.
El cambio de nombre representó algo más profundo que una modificación administrativa: reflejaba la evolución de un observatorio dedicado principalmente a registrar fenómenos hacia una institución universitaria con una misión científica más amplia.
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1956 — MUERE SEVERO DÍAZ GALINDO
El 14 de septiembre de 1956 murió Severo Díaz Galindo en Guadalajara, a los 80 años.
Con él terminó la etapa fundacional de una institución que había ayudado a transformar la manera de observar y comprender la naturaleza en Jalisco.
Su legado, sin embargo, permaneció en las colecciones, instrumentos, publicaciones, registros y generaciones de estudiantes e investigadores que continuaron su trabajo.
En 1993, el Congreso del Estado de Jalisco lo reconoció como Hombre Ilustre de Jalisco y el 11 de septiembre de 1994 sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.
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1960–1980 — TRANSFORMACIÓN DE LA INSTITUCIÓN
Durante las décadas posteriores a la muerte de Severo Díaz, el Instituto continuó desarrollando actividades de astronomía, meteorología, sismología, enseñanza y divulgación.
La institución atravesó diferentes etapas administrativas y científicas mientras la ciudad de Guadalajara crecía rápidamente alrededor del antiguo observatorio.
El desarrollo urbano comenzó a modificar las condiciones originales para la observación astronómica y meteorológica.
A pesar de ello, el Instituto conservó una parte fundamental de su patrimonio: sus registros históricos, instrumentos y memoria científica.
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1980–1990 — EL CRECIMIENTO DE GUADALAJARA Y EL NUEVO OBSERVATORIO
El crecimiento urbano, la contaminación atmosférica y las nuevas necesidades de observación hicieron necesario buscar otros espacios para determinadas actividades.
A partir de 1985 comenzó a operar un nuevo observatorio en Tala, Jalisco, buscando mejores condiciones para la observación astronómica.
El antiguo edificio de Avenida Vallarta permaneció como sede histórica y científica del Instituto.
Esta separación entre el espacio patrimonial y los sitios destinados a determinadas observaciones especializadas es parte de la transformación del IAM durante las últimas décadas del siglo XX.
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1993–2001 — UNA NUEVA ETAPA CIENTÍFICA
En 1993, la maestra en ciencias Valentina Daydova Belitskaya asumió la dirección del IAM.
Durante su gestión se fortaleció la participación del personal del Instituto en congresos científicos especializados y se establecieron nuevas relaciones de colaboración.
En 1994, la Universidad de Guadalajara y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) establecieron un convenio de cooperación científica y académica.
También comenzó una etapa de modernización de la infraestructura meteorológica, incluyendo la incorporación de estaciones automáticas.
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2001–2010 — MODERNIZACIÓN METEOROLÓGICA
El 1 de junio de 2001, el doctor Ángel R. Meulenert Peña asumió la dirección del Instituto.
Durante su gestión se fortaleció particularmente el área de meteorología.
Uno de sus principales logros fue la implementación del Sistema de Alerta Temprana y la adquisición de un radar meteorológico, herramientas destinadas a mejorar la observación y seguimiento de fenómenos atmosféricos.
El IAM comenzó a incorporar con mayor intensidad tecnologías digitales y sistemas automatizados de monitoreo.
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2010–2019 — CIENCIA, ATMÓSFERA Y DIVULGACIÓN
De junio de 2010 a junio de 2019, el doctor Hermes Ulises Ramírez Sánchez estuvo al frente del Instituto.
Durante este periodo continuaron las investigaciones relacionadas con la atmósfera, el clima y la astronomía, así como las actividades de divulgación científica.
El IAM fortaleció su presencia pública como espacio universitario dedicado no solamente a investigar, sino también a acercar la ciencia a la sociedad.
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2019–2025 — UNA NUEVA ETAPA
En julio de 2019, el doctor Héctor Hugo Ulloa Godínez asumió la dirección del Instituto.
Durante este periodo continuaron las actividades de investigación, formación, divulgación y preservación del patrimonio histórico.
El IAM mantuvo su doble vocación: estudiar fenómenos contemporáneos mediante herramientas científicas modernas y conservar la memoria de más de un siglo de observaciones.
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2025 — CIEN AÑOS DE ASTRONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA
El año 2025 marcó un aniversario fundamental.
Se cumplieron 100 años de la incorporación del Observatorio a la Universidad de Guadalajara y del inicio de una tradición universitaria de investigación astronómica y meteorológica.
Bajo el lema “100 años bajo las estrellas”, la Universidad celebró este legado mediante actividades científicas, académicas y de divulgación.
El aniversario permitió reconocer una continuidad histórica que comenzó mucho antes, en 1889: más de un siglo de observación sistemática del cielo, la atmósfera y los fenómenos naturales en Jalisco.
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2026 — EL IAM ENTRA A LA ALIANZA DE OBSERVATORIOS HISTÓRICOS
En febrero de 2026, el Instituto de Astronomía y Meteorología fue aceptado como miembro de la Alianza de Observatorios Históricos, convirtiéndose en el primer observatorio de América Latina en formar parte de esta organización internacional.
La incorporación reconoce el valor científico, histórico y patrimonial del IAM.
La candidatura estuvo relacionada con la preservación de elementos históricos como la torre del observatorio y el telescopio, que en 2026 cumplen 100 años de funcionamiento.
El reconocimiento internacional confirma algo que la historia del Instituto había construido durante más de un siglo: el IAM no es únicamente un centro universitario de investigación, sino también un patrimonio científico vivo.
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HOY — CIENCIA QUE MIRA EN DOS DIRECCIONES
Actualmente, el Instituto de Astronomía y Meteorología forma parte del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara.
Su dirección está a cargo del Dr. Óscar Blanco Alonso.
El Instituto mantiene actividades de investigación, enseñanza, monitoreo meteorológico, astronomía, divulgación científica y preservación de su patrimonio.
Su historia comenzó registrando la lluvia, la temperatura y el movimiento de los astros.
Hoy continúa haciendo lo mismo con instrumentos y conocimientos mucho más avanzados.
Pero su propósito esencial permanece:
observar, comprender y compartir el conocimiento sobre nuestro planeta y el universo.
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EL PATRIMONIO DEL IAM
La historia del Instituto no está solamente en sus fechas.
Está también en sus objetos, documentos y espacios.
El IAM conserva un patrimonio científico formado por:
Instrumentos históricos
Telescopios, aparatos meteorológicos y otros instrumentos utilizados para observar y medir fenómenos naturales.
Registros meteorológicos
Series históricas de observaciones que permiten estudiar la evolución del clima de Guadalajara y Jalisco.
Biblioteca Severo Díaz Galindo
Un acervo especializado que conserva publicaciones, documentos y materiales relacionados con la historia científica del Instituto.
Documentación histórica
Fondos y registros relacionados con las distintas etapas del Observatorio y del IAM.
El edificio histórico
La sede de Avenida Vallarta, construida en 1926, constituye uno de los testimonios arquitectónicos más importantes de la historia científica de Guadalajara.
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MÁS DE UN SIGLO MIRANDO EL CIELO
La historia del Instituto de Astronomía y Meteorología puede leerse como una larga continuidad.
1889
Nace el Observatorio Astronómico y Meteorológico del Estado de Jalisco.
1895–1903
Severo Díaz desarrolla su formación y primeras investigaciones en los observatorios de Zapotlán.
1903–1904
Los observatorios Meteorológico y Astronómico del Seminario de Guadalajara consolidan una tradición científica que será fundamental para el futuro Instituto.
1925
El Observatorio se integra a la Universidad de Guadalajara y se convierte en su primera dependencia dedicada esencialmente a la investigación científica.
1926
Se construye el edificio histórico de Avenida Vallarta y comienza una nueva etapa de observación científica.
1947
El Observatorio se transforma oficialmente en el Instituto de Astronomía y Meteorología.
1956
Muere Severo Díaz Galindo, figura central de la etapa fundacional.
1985
Comienza una nueva etapa de observación astronómica con instalaciones fuera de la ciudad.
2001
Se fortalece la meteorología moderna con sistemas de alerta temprana y radar meteorológico.
2019
Comienza una nueva etapa bajo la dirección de Héctor Hugo Ulloa Godínez.
2025
La Universidad de Guadalajara conmemora un siglo de astronomía universitaria.
2026
El IAM se incorpora a la Alianza de Observatorios Históricos como el primer observatorio de América Latina miembro de esta organización.
Más de un siglo después de aquella primera observación, el Instituto continúa haciendo lo que dio origen a su historia:
mirar el cielo, medir la atmósfera, estudiar la Tierra y convertir la observación en conocimiento.